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¿Es una mala racha o algo más serio?

Cuando pedir ayuda en la pareja es una de las preguntas más difíciles que aparecen en una relación. Casi nunca llega en medio de una gran pelea. Aparece un martes cualquiera, mientras recoges la cocina o entras en la cama, y suena así: no sé qué nos está pasando, pero esto ya no se siente bien.

En este post te doy las señales concretas que aparecen antes de la crisis abierta y unos primeros pasos aplicables. Al final del texto puedes escuchar o ver el episodio del podcast donde profundizo en cada una de ellas.

Para saber si necesitamos ayuda con nuestra relación de pareja, tenemos que remontarnos al comienzo. Cuando conocemos a una persona y decidimos compartir parte de nuestra vida con ella nunca pensamos que un día, podríamos estar arrepintiéndonos de esta decisión.

Nos da la sensación de que esa persona que parecía que encajaba con nostros ha cambiado totalmente. Otras veces pensamos que quienes hemos cambiado somos nosotros y es el otro quien se ha quedado estancado en el pasado.

Pero esto no suele suceder de la noche a la mañana, aunque algunas veces un suceso puntual puede detonar una crisis, pero lo normal es que, con el paso del tiempo, nos demos cuenta de que sentimos que convivimos con un extraño. 

«Cuándo pedir ayuda en la pareja: mala racha o crisis»

Aquí tienes el episodio completo donde profundizo en las señales, en por qué el cuerpo se entera antes que la cabeza y en cuándo pedir ayuda tiene sentido. Puedes escucharlo mientras haces otra cosa o verlo con calma.

¿Es tu relación lo suficientemente fuerte?

Cómo se si necesito ayuda con mi relación de pareja

Lo habitual es que nuestra relación se vaya erosionando con pequeñas cosas del día a día, con discusiones absurdas o complejas, con diferencias de opinión importantes o cerrándonos en banda generando conflicto. 

Es entonces, cuando surge un problema, cuando se da una situación incómoda, -por ejemplo cuando nace un hijo, hay un cambio de situación laboral, o conocemos a alguien que parece más interesante que nuestra propia pareja-, no somos capaces de manejarlo adecuadamente y reconducir la situación.

¿Cómo sé si necesito ayuda con mi relación de pareja?

Normalmente, cuando llegamos a terapia, o cuando siquiera nos lo empezamos a plantear, nuestra cama lleva varios meses fría como el polo norte. Nos podemos dar cuenta porque nuestras conversaciones -en otros tiempos deseadas y esperadas- pasan a ser monosilábicas o monotemáticas. Tambien el tema casi siempre se enfoca en la logística de lo cotidiano.

Cuándo pedir ayuda en la pareja: cuando el trabajo a solas no basta

 

Cuando nos pasamos mucho tiempo en esta dinámica, aun sin saber si necesito ayuda en mi pareja, me voy a sentir frustrado o frustrada. Es posible que intente cosas para activar la intimidad o el diálogo, pero seguramente los obstáculos de peleas y diferencias sigan. Ademas es pueden convertir en un muro infranqueable volviéndose imposible.

El camino a la reconexión pasa por la revisión de las viejas heridas. Si no, no es viable cerrar capítulos ya que estos se cerrarían en falso. Es por eso que en los momentos más delicados nos volvemos a comunicar desde la herida, sacando el historial de ofensas pasados.

Lo que necesito para sanar es sentirme visto y tenido en cuenta. Necesito que mi punto de vista sea validado por la persona más importante de mi vida: quien me eligió para compartirla. A veces necesito perdonar o ser perdonado. Y este es un camino de doble vía: ambos lo necesitamos, para que se dé el momento de reconciliación y recomienzo. Y esto no podemos hacerlo solos, sin una mirada externa neutral y que nos enseñe a hacer las cosas de otra manera.

Cuanto más tardemos en hacer el trabajo, más difícil será. Habremos acumulados más heridas éstas serán más profundas. Tendremos que dar un salto de fe y confianza en el otro más grande, y tendremos menos confianza para hacerlo. 

Para tomar consciencia de qué nos puede estar faltando o qué puede estar fallando en nuestra relación tenemos que poner consciencia y palabras  sobre lo que no está bien, sin lanzarnos reproches el uno al otro. Y para eso, muchas veces tener un terapeuta que nos ayude es fundamental.

A veces llegamos a terapia demasiado tarde, porque lo largo de la relación los cambios son tan lentos y tan sutiles que no nos damos cuenta de donde se nos empezó a ir de las manos la situación. 

Cuando pedir ayuda en la pareja parece un paso grande, pero muchas veces es lo que evita que la crisis se instale del todo.

Cómo se si mi relación es sólida o tiene posibilidades de durar

Cómo se que necesito ayuda con mi relación de pareja

Otras veces ya desde el principio y sin ser conscientes, construimos nuestra vida de pareja sin una buena base. Siempre nos faltó algo, siempre tuvimos la sensación de estar dando de más, pudimos pensar que las cosas mejorarían cuando… vivamos juntos, tengamos hijos, trabajemos más o trabajemos menos, cuando me promocionen, cuando dejemos de vivir en tal o cual lugar … la lista sigue. Esto es principalmente lo que nos hace dudar si necesito ayuda con mi relación de pareja.

También te servirá para testar la salud de tu relación y, si lo ves en pareja, en qué punto pensáis que estáis cada uno de vosotros. Te sorprendería saber en cuantas parejas la insatisfacción está solamente de un lado, mientras que el otro piensa que va todo bien. 

Esta disparidad hará sentir a la persona insatisfecha aun más frustrada e incomprendida por la otra, a la que parece que no le importa o que no hace nada para cambiar la situación. Sin embargo, para la persona que piensa que todo está bien también será un problema, porque no entenderá las reacciones y salidas de tono del que está del otro lado.

Las banderas rojas en la relación

Vamos a analizar una por una, las banderas rojas que nos dicen que nuestra relación puede estar necesitando ayuda externa para poder reconducirse y fortalecerse:

1. Hemos perdido la chispa

Cuando elegimos a alguien es porque nos aporta algo, normalmente ilusión y alegría de vivir. Esto que se da en la fase de enamoramiento, hay que alimentarlo cuando la primera etapa se convierte en rutina. Puedo saber que la chispa nos ha dejado cuando ya no me sale tener un gesto cariñoso, cuando no siento complicidad o cuando el reencuentro (aun en el día a día) deja de ser una ilusión.

2. Me aburro con mi pareja

Parece un poco fuerte de reconocer, pero pasa más de lo que creemos. Hacemos lo de siempre, tenemos las mismas conversaciones una y otra vez. Estamos enfocados en los problemas y las horas ya no pasan como minutos, sólo un día después de otro.

3. Me siento desconectad@ aunque estemos juntos

A veces tenemos una conversación con nuestra pareja y sentimos que ni siquiera está allí. O de repente nos pillamos a nosotros mismos pensando en otra cosa en medio de una conversación. La falta de presencia, propia o del otro, puede significar que nos estamos distanciando emocionalmente sin darnos cuenta. 

4. No me dan ganas de compartir cosas

Esto me puede pasar porque en el fondo siento que no me van a comprender. El otro ya no entiende mi punto de vista o está desconectado de lo que realmente es importante para mi. Es posible que al principio tuviéramos muchas cosas en común, pero en este momento no es mi primera persona a la que acudir para contarle las buenas o malas noticias.

5. A veces parece que no le reconozco 

Cuando tenemos una discusión o buscamos opinión del otro, muchas veces nos sorprendemos de sus palabras o sus actos. Esa persona amorosa y comprensiva de antes, se ha convertido en alguien cerrado o lleno de resentimiento. Puede que se aleje de mi o no me preste la misma atención y presencia que antes, y esto me desconecta todavía más.

6. Acumulamos discusiones sin resolver

Al principio las reconciliaciones son momentos de intimidad y amor. Tenemos la humildad suficiente como para querer ponernos en el lugar del otro y resolver los conflictos es nuestra prioridad. Pero llega un momento en el que se junta una tras otra en una pelea interminable donde tener razón o convencer (vencer) al otro es la prioridad.

7. Discutimos por cosas pequeñas todo el tiempo

Cuando llevamos heridas acumuladas, parece que todo nos molesta. Se suman una tras otra que nos van reafirmando y alejándonos del otro. No soportamos ni un minuto más su actitud o sus errores. Nos volvemos intolerantes y, aunque hay que tener humildad para reconocerlo, no aguanto ni la mínima.

8. Volver a casa ha dejado de ser un refugio

Muchas veces lo hacemos de forma inconsciente, pero esas interminables horas en el trabajo o en conversaciones telefónicas con otras personas o en redes sociales me sirven como anestesia para no afrontar la situación que tenemos en casa. La peor versión de esto es cuando ni siquiera me doy cuenta y me justifico, porque seguramente mi pareja ya se esté sintiendo abandonada y yo no pueda ser capaz de reconocerlo, agrandando el problema.

9. Prefiero estar con otras personas en lugar de con mi pareja

Es normal preferir compartir ciertas experiencias con amigos en lugar de con mi pareja. Esto ocurre porque posiblemente nos vayamos a sentir más comprendidos o conectados en actividades o situaciones específicas.. Esto es normal, pero cuando se convierte en mi forma principal de desconexión y diversión, es posible que con mi pareja esté actuando como compañero de piso o que solamente esté compartiendo responsabilidades. 

10. Estoy demasiado cansad@ para tener sexo

El cansancio físico es síntoma de sobrecarga emocional o de responsabilidades. Pero cuando lo que me pide el cuerpo más veces es desconectar en lugar de conectar físicamente con mi pareja, puede ser porque exista un problema de fondo, evidente o no. Sobre todo a las mujeres nos afecta mucho la sensación de incomprensión o los conflictos sin resolver, mientras que a los hombres el estar en su cabeza con preocupaciones o el miedo al enésimo rechazo, pueden ser los detonantes.

11. Habitualmente evito tener sexo o siento que mi pareja no me busca

 El cansancio puede ser un síntoma de que he tirado la toalla con mi pareja. La desconexión, la falta de alegría, el juego y la complicidad matan el deseo lentamente. La intimidad necesita ser alimentada, como el fuego. Solo esforzándonos por aprender a comunicarnos, resolver los conflictos a tiempo y sanar las heridas, podemos volver a encender la llama de la ilusión y la intimidad. 

Espero que esta guía te haya dado pistas de si estás necesitando un empujoncito en tu vida de pareja o una total transformación. Pero si aun no estás segura o seguro de estar necesitando apoyo externo, puedo ayudarte. 

Puedes reservar de forma gratuita, media hora de sesión conmigo para contarme tu situación y que te pueda asesorar sobre qué puede estar ocurriendo en tu relación y qué pasos puedes dar para resolverlo. Porque por mal que estén las cosas en el presente, con ayuda podemos reconectar con esa persona que elegimos para ser nuestro compañero de vida.

… O al menos intentarlo.


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Pregúntas frecuentes


¿Cómo saber si mi relación está en crisis o si es una mala racha?

No lo miras solo por lo que pasa, lo miras por lo que se repite. Cuando no sabes cuándo pedir ayuda en la pareja si una na mala racha se atraviesa y vuelve a haber cercanía, deseo y curiosidad por el otro. Cuando lo que se ha instalado es distancia, resignación o el mismo bucle en cada discusión, ya no es una racha; es una estructura que necesita atención.


¿Tengo que ir a terapia de pareja obligatoriamente?

No. Muchas veces el trabajo empieza individual, incluso cuando el conflicto es en pareja. El programa Mejora tus Relaciones está diseñado para funcionar aunque la otra persona no participe: cambias tú la parte que sí depende de ti y la dinámica se mueve.


¿Cuánto tarda esto en cambiar?

Depende del punto de partida. Los cambios que se sostienen suelen llevar meses, no semanas. Cualquiera que te prometa lo contrario está simplificando algo que no se simplifica.


¿Qué pasa si mi pareja no quiere venir?

Puedes empezar tú. El trabajo con una sola persona no es media terapia: es un enfoque distinto que puede transformar la dinámica igual, porque el vínculo lo componen dos posiciones y cambiar una cambia el sistema.


¿Y si ya no siento nada?

No sentir nada muchas veces no es ausencia de emoción, es cansancio y desconexión. Cuando el sistema descansa y la persona se cuida, muchas veces vuelven a aparecer las emociones que se habían quedado por debajo. Pedir ayuda en la pareja tiene sentido incluso desde ahí.


¿Cómo es una sesión de claridad?

Es una conversación de 30 min para saber cuándo pedir ayuda en la pareja tiene sentido para ti. Me cuentas tu situación con tus palabras, yo te devuelvo qué patrón estoy viendo y qué tendría sentido trabajar. Al terminar tú decides si el programa encaja o no.